Nota:
El presente trabajo fue publicado antes de la caída de la Unión Soviética y la
consecuente profundización del deterioro del Marxismo en el mundo. Por contener
ideas que no han perdido vigencia es interesante conocerlas.
EL EXTRAÑO DESTINO DE UNA IDEA
Prof. Ignacio Olábarri
Gortázar
Catedrático de Historia
Contemporánea de la Universidad del País Vasco.
- En 1.950 Arthur Koestler publicaba Un
Dios que no existía, un conjunto de testimonios sobre el abandono del
comunismo por parte de antiguos y destacados militantes de los más
diversos países. Un libro similar, en 1.983, tendría que publicarse en
muchos volúmenes; y no podría limitarse a los casos de desilusión o hastío
respecto al comunismo, sino que tendría que recoger también tantos
abandonos de toda la tradición política e intelectual, que deriva de Karl
Marx. Pocos habrán sido los intelectuales de Occidente que, después de la
revolución bolchevique de 1.917, no hayan sentido más o menos intensamente
la atracción del marxismo; pero no son muchos quienes continúan
sintiéndola hoy, fuera de aquellos que no han sido capaces de afrontar la
decepción y prefieren seguir viviendo en su dulce sueño ideológico (la «Vulgata» marxista
es el opio del intelectual mediocre) antes que despertar a una realidad
cruda, pero indubitable: la de «el extraño destino de una idea que empezó
siendo un humanismo prometeico y culminó con la monstruosa tiranía de
Stalin» (Kolakowski).
EL INFLUJO DE MARX
- Seguir la trayectoria de la influencia de
la obra de Karl Marx desde 1883 hasta hoy no es tarea sencilla, debido en
primer lugar a la propia complejidad de su figura y de su pensamiento.
Marx fue un pensador y un revolucionario; es más aspiró a integrar sin
fisuras ambas facetas de su personalidad para poder ser el «demiurgo» (R
de Yurre), el ser fáustico y prometeico que desde su adolescencia
ambicionó ser. Desde entonces la «tradición marxista», –la tradición
karlista–, podríamos decir para apurar la paradoja, recordando la
denominación que los anarquistas hispanos asignaban a sus enemigos
«autoritarios» en el siglo pasado– no puede estudiarse sin atender
al mismo tiempo a los desarrollos teóricos y a las vicisitudes de la
política y del movimiento revolucionario (Asociación Internacional de
Trabajadores; partidos socialistas, social demócratas u obreros) en el que
el propio Marx participó. Entre tantos otros, Raymond Aron ha señalado el
carácter equívoco de su pensamiento. Kolakowsky, a su vez, distingue tres
motivos principales y heterogéneos en él: El romántico, el prometeico, y
el racionalista-determinista heredado de la Ilustración. Por su parte,
Ocariz ha mostrado (y nos lo recuerda en este mismo Dossier) la
incompatibilidad teórica y práctica entre el materialismo y la dialéctica,
los dos fundamentos de la crítica y de la construcción de Marx.
- Si a ello se añade la conocida evolución
interna de sus ideas que ha permitido la distinción entre el «joven Marx»
y el «Marx adulto», separados –piensan algunos– por una verdadera –ruptura
epistemológica– que habría que situar en torno a 1.845, quizá pueda
comenzar a entenderse por que la historia del influjo de Marx en el último
siglo es tan enrevesada y polémica. Marxistas, marcianos marxologos y
antimarxistas discuten con pasión (o discutían, porque la verdad es que el
marxismo está cada vez menos «de moda») el sentido exacto de las tesis del
filósofo alemán y la pureza del «pedigree» marxista de todos y cada uno de
sus sucesores.
CRISIS DEL MARXISMO Y FIN DE
LA MODERNIDAD
- «No hay que tener miedo en decir que
el marxismo está en crisis», llegó a afirmar el más importante intelectual
marxista francés de los años sesenta, Louis Althusser; y ciertamente son
pocos los que niegan la realidad de dicha crisis.
- El conde Nikolai Tolstoy señala en estas
mismas páginas dos fechas clave en el proceso: 1.956, cuando ante el XX
Congreso del P.C.U.S., Kruschev revela oficialmente los horrores del
stalinismo; y en 1.973, con la publicación del exhaustivo testimonio de
Soljenitsin sobre el sistema de trabajos forzados del Gulag. Quizá fue el
decenio de los setenta el decisivo porque –como escribió en 1.977 el
historiador francés Furet– fue entonces cuando la crítica del
totalitarismo soviético, y en general de todo poder que se reclamara
marxista, cesó de ser el monopolio del pensamiento de derechas para
convertirse en el tema central de una reflexión de izquierdas. Y no –sigue
escribiendo Francois Furet– porque una crítica de izquierdas tenga de por
si más peso que una crítica de derechas, sino porque la derecha, para
condenar al régimen soviético, no ha necesitado modificar ningún elemento
de su herencia, sino simplemente recurrir a la tradición del pensamiento
contrarrevolucionario; mientras que la izquierda, en cambio, ha debido
afrontar datos que conmueven todo su sistema de creencias: ha debido
incluso poner en duda el prestigio de la idea de la Revolución,
interrogarse sobre el valor y el sentido de la Revolución.
- De ahí que la crisis del marxismo suponga
también –junto a otros importantes factores que no vienen ahora al caso–
el fin de la Edad Contemporánea, tal como ha venido siendo considerada por
izquierdas y derechas. Esta era se inició en Francia en 1.789, y que no
sería sino el despliegue de la Revolución, el desarrollo de un doble ciclo
revolucionario. Francia sería el país protagonista de la Revolución liberal,
democrática y burguesa, que habría agotado sus virtualidades al cabo de un
siglo; Rusia habría tomado el relevo, encabezando una Revolución
socialista y proletaria aún inacabada. En el horizonte: La Libertad. La
Igualdad y la Fraternidad; la sociedad sin alienación, sin clases, sin
Estado; la plena felicidad natural, la felicidad en la tierra.
- Fin de la Edad contemporánea, o fin de los
«Tiempos Modernos»; de una «modernidad» que hunde sus raíces en la crisis
nominalista del siglo XIV, en la revolución luterana, en el nacionalismo
del siglo XVII. Porque 1.789 no supone simplemente el comienzo de una
cadena de revoluciones político-sociales, sino también el final de una
larga evolución del pensamiento occidental que alcanzó a la reflexión
sobre la sociedad y se difundió entre las elites europeas durante la época
de la ilustración. Que se pueda coincidir el fin de la Modernidad con la
crisis del marxismo no es oportunismo ni simpleza, precisamente –porque en
palabras de Ocáriz– el marxismo «es el término –hasta ahora no superado–
de un proceso de radicalización reductiva de lo que se ha llamado con más
o menos propiedad pensamiento moderno»
MARXISMO Y REVOLUCIÓN
BOLCHEVIQUE
- Entre el 14 de marzo de 1.883 y nuestro
propio tiempo se alza una fecha trascendental para el destino de la obra
de Marx: 1.917. En efecto, sin la revolución leninista que permitió que un
partido que se consideraba heredero de Marx, controlara dictatorialmente a
una de las grandes potencias mundiales, difícilmente se hubiese prestado tanta
atención a su pensamiento. Antes de 1.917 una la influencia de Marx
estaba prácticamente limitada a los círculos políticos e intelectuales del
movimiento socialista mundial, que por otra parte, no aceptaba su tesis de
manera global y sin reservas. Muchas veces se ha señalado como una de las
grandes paradojas de la historia contemporánea, el hecho de que se
«entronizase» a Marx una revolución hecha contra todas las previsiones del
propio Marx.
- También es frecuente la observación
–exigida para el marxista de hoy y habitual entre los especialistas no
marxistas- de que la versión triunfante en Rusia y que desde allí iba a
extenderse por todo el mundo (el comunismo, o más precisamente, el
marxismo leninismo) no puede derivarse si más del pensamiento de Marx, e
incluso que es contraria y aún opuesta al mismo. Es éste es un asunto
vital y complejo: vital, porque de lo que no cabe duda (ahí están, entre
otras, las obras de Ulam, Schapiro, y Besancom que lo prueban; o la muy
reciente de Seggett sobre la policía política, la Checa, hoy KGB) es de
que la transición del leninismo al stalinismo y de este a la realidad
soviética actual, son perfectamente lógicas, sin que pueda atribuirse
exclusiva o principalmente a la acción de personalidades individuales los
rasgos más odiosos del sistema; complejo, porque ningún buen conocedor de
Marx ha sido capaz de dar una solución sencilla a la cuestión.
- Es bien sabido que Marx murió sin acabar
su obra cumbre El Capital (¿porqué fue así? Es una pregunta que no se
dado, que yo sepa, hasta ahora, una contestación adecuada; a quien conozca
con un poco de detalle la biografía de Marx y más concretamente el proceso
de elaboración de El Capital, no le satisface la sencilla respuesta
de que no tuvo tiempo para concluirlo).Elementos fundamentales de su
sistema quedaron como consecuencia poco definidos: así la teoría de las
clases; así también su construcción política, en particular lo que se
refiere al proceso revolucionario y post revolucionario. Por ello, cuando
analiza el pensamiento de Lenin, el historiador de las ideas puede
atreverse a juzgar si era o no coherente con el sistema de Marx, pero no
comparar punto por punto las soluciones de uno u otro. Lenin se vio
obligado a construir por si mismo a partir de Marx. Igual como lo hicieron
–solo que en distinto sentido- Eduard Berstein o Rosa de Luxemburgo.
- Es indudable que en el marxismo-leninismo
existen elementos inéditos si se lo compara con el pensamiento del
filósofo alemán. En este sentido en muchas ocasiones se ha puesto de
relieve por ejemplo, la influencia de la tradición revolucionaria rusa
sobre la concepción leninista del partido. Sin embargo, apenas puede
dudarse de que la interpretación leninista es respetuosa con la
construcción de Marx –del «Marx adulto», en el caso de que hubiese que
admitir una «ruptura» en su trayectoria intelectual–. Quienes lo discuten
pretenden olvidar que incluso los pensadores que pretendían renovar el
marxismo en los años 20 (Luckács, Gramsci), lo hicieron desde la
obediencia comunista y la aceptación incondicional del éxito
bolchevique.
- Si en la evolución histórica de la
realidad soviética ha podido llegarse a extremos en que el propio Marx
hubiera denunciado (los trabajadores polacos levantándose contra el estado
proletario por ejemplo) es porque la aplicación histórica de sus ideas ha
producido consecuencias practicas distintas a las esperadas; pero ha sido
así no porque dicha aplicación haya sido defectuosa (desde 1.917 hasta
hoy, además, las experiencias han sido múltiples, y ninguna hasta ahora
satisfactoria), sino porque la realidad del hombre y de la sociedad no se
ajusta a la teoría marxista y acaba vengándose de la brutal deformación a
la que ésta le somete.
EL MARXISMO HOY EN EL MUNDO
- Desde 1.917 hasta hoy, el comunismo se ha
extendido hasta dominar un billón y medio de personas en Europa, Asia,
África, Oriente Medio y Centroamérica: más de un tercio de la población
mundial. En dicho proceso expansivo no ha habido paso atrás –sí intentos
revolucionarios fracasados–, el ritmo no ha sido lineal. Hasta la segunda
Guerra Mundial, la U.R.S.S. se mantuvo aislada. Entre 1.945 y 1.949, con
el viento a favor del triunfo de las «democracias» sobre los fascismos,
pudo dominar media Europa, al tiempo que la revolución triunfaba en China.
Después las fichas del dominó –según la conocida y gráfica expresión– han
ido cayendo en Asia, además de abrirse nuevos frentes en Iberoamérica y
África. Sesenta y cinco años después de la victoria de los bolcheviques y
a pesar de los cismas y herejías, e incluso guerras fratricidas, los
regímenes marxistas leninistas siguen pareciéndose entre sí por la
fortaleza de una superestructura política coercitiva, fundada en la
autoridad centralizada y absoluta, la burocracia, el terror y el
militarismo.
- Como en los demás ejemplos de
totalitarismo –este siniestro invento de nuestro siglo–, la ausencia de
libertad y la represión cruel que manifiestan todos los regímenes
comunistas se diferencian sustancialmente de las practicadas por los demás
gobiernos dictatoriales e incluso tiránicos que han existido a lo largo de
la historia humana. Ahora la violencia contra el hombre puede ser
permanente e incluso «razonable», gracias a la ideología. « ¡La
ideología!, he aquí lo que da la justificación buscada a la maldad y la
requerida dureza prolongada al malvado –ha escrito Soljenitsin–. La teoría
social que, ante él mismo y ante los demás, le ayuda a blanquear sus actos
y a escuchar en lugar de reproches y maldiciones, alabanzas y
honores...».
- Mientras en los países soviéticos el
marxismo se ha convertido en la ideología de la nueva clase (la Nomenklatura),
que disfruta de un poder absoluto, en el mundo libre no ha florecido la
ciencia del materialismo histórico, aunque hayan abundado quienes la han
cultivado con pasión. En alguna ocasión su amigo y colaborador Engels
comparó la obra de Marx en las ciencias sociales con la de su admirado
Darwin en las naturales. Cien años después y a pesar de que continúa el
debate sobre algunas de sus tesis, no parece que los biólogos duden del
carácter científico de muchos de los descubrimientos del sabio inglés y,
en todo caso, la biología ha quedado sólidamente establecida como ciencia.
Por el contrario, el materialismo histórico no ha constituido, ni
constituye hoy el fundamento de las ciencias humanas, aunque haya influido
profundamente en muchos intelectuales –más ayer que hoy, más entre los
divulgadores que entre los verdaderos creadores–, y aunque la controversia
en torno a Marx haya provocado importantes avances en muchos puntos.
- Afirmar que «el pensamiento marxista,
marciano o marxólogo, está hoy inspirando el pensamiento moderno en todos
los sectores, desde la economía, la ciencia política, hasta la literatura,
la historia, el arte, e incluso la teología» equivale a desconocer el
panorama real que presentan hoy las ciencias humanas y sociales, en las
que el papel de los planteamientos marxistas es reducido –más cuanto mayor
es el desarrollo cultural en un país- y está en creciente retroceso. Si
por otra parte, la influencia de Marx está todavía presente en el
pensamiento occidental se debe en buena medida a que la equivocidad e
incoherencia interna de su sistema, permite siempre recurrir a uno de los
elementos cuando el otro está en crisis. Así, la publicación en los años
30 de los Manuscritos inéditos, y su relativa afinidad con el
humanismo existencialista dominante durante la segunda postguerra mundial
marcaron el comienzo de la segunda fase del influjo de Marx, cuando la no
verificación de sus previsiones sociológicas y económicas había
anulado –a pesar del triunfo bolchevique– la validez de la «ciencia»
del materialismo histórico y dialéctico.
- Es en ese variadísimo conjunto de países,
que sigue confusamente llamándose «Tercer Mundo» donde el atractivo del
marxismo continúa haciéndose notar por muy diversas razones, a las que
aluden varios de los encuestados en estas mismas páginas: ansias de
liberación nacional y de justicia social, miseria material y educación
masificada, deseo de un poder seguro por parte de algunas elites….La
combinación de la «Vulgata» marxista (en expresión de Raymon Aron) y el
poder militar soviético tienen todavía «gancho» (en cierta medida lo
tendrán siempre, mientras la naturaleza humana sea como es), sobre todo
porque parece que el mundo libre no es capaz de ofrecer con eficacia
fórmulas más humanas, a la medida de la dignidad y de los ideales de las
personas.
EL FUTURO DEL MARXISMO
- Y es demasiado ingenuo pensar que la
crisis del marxismo va a concluir en una pronta y pacífica autodisolución.
Como titulaba Time hace ahora un año, Marx’s
Theory, in Soviet practice, is both dangerous and in danger: en
peligro, por tanto, pero también peligrosa. Y no solo debido al poderío
militar soviético, por amenazador que éste sea de hecho; también, y quizá
sobre todo, porque es falso que, en un futuro próximo, las cosas deban
necesariamente ir a mejor y los hombres lleguemos, también necesariamente,
a encontrar el camino de la racionalidad, la justicia, la libertad y la paz.
Es verdad que nadie mira a la Unión Soviética –tampoco a China o a Cuba–
como el paraíso hacia el que encaminarse; pero también lo es que un mundo
sumido en el materialismo puede ser incapaz del sacrificio necesario para
defenderse de la agresión ya que ni se conservan valores que defender, ni
los simples intereses egoístas pueden suscitar
heroísmos.
- En el mundo occidental (a pesar del
fracaso del eurocomunismo) y en los países «en vías de desarrollo»
(piadoso eufemismo para designar unas naciones que hoy se alejan más de
él) la «Vulgata» marxista en cualquiera de sus variantes, creadas o por
crear todavía tiene posibilidades de éxito. Tantas más cuanto más nos
empeñemos en ofrecer a cambio nuevas versiones del liberalismo económico
que, como señaló Juan Pablo II en su Encíclica Laborem Excercens, antecede
al marxismo en sus errores económicos y materialistas; o «revisiones» del
marxismo que no alcancen a la raíz de sus insuficiencias. Es sorprendente
observar cómo, a lo largo de nuestro siglo, la historia de los «revisionismos»
marxistas parece consistir en dar progresivamente «marcha atrás» en la
evolución intelectual de Marx: desde el Marx cientifista y determinista de
la madurez al Marx «humanista» de los primeros años, y de este a sus
orígenes en la izquierda hegeliana y en el propio Hegel….permanece en
todos ellos el historicismo inmanentista original, presente en los
diversos «radicalismos» hoy en boga.
- Si la utopía debe jugar aún un papel en la
filosofía práctica actual, condición de posibilidad –valga la paradoja–
para cualquier pensamiento utópico en el futuro es abandonar la concepción
-liberal y marxista- del hombre como fuerza de trabajo, como factor de
producción. Fundar una sociedad que se proponga respetar todos los
derechos de las personas (derechos inalienables como donados que han sido
por Dios); dar prioridad al hombre, sujeto del trabajo en el proceso
productivo; fomentar e institucionalizar lazos de solidaridad entre los
grupos sociales y entre los pueblos son retos urgentes que
tenemos los que vivimos fuera de la «granja» que George Orwell describió,
si queremos enviar ese 1.984 que él mismo entrevió en su
turbadora pesadilla, al despertar de su creencia «en el Dios que
no existía»
LOS RESTOS DE UN NAUFRAGIO
Prof. Luka Brajnovic
Director del Instituto de
Artes Liberales.
Universidad de Navarra.
- El marxismo en cuanto pensamiento que
supuestamente tiende a poseer el conocimiento de la verdad más eficiente
en beneficio del hombre. No sólo atraviesa una crisis grave, sino que se
ha hundido con ella, hace varios decenios pese a los salvavidas dialécticos
de los neo-marxistas, desde Lukcás y Marcase hasta los simples
propagandistas. Pero hay algo que aún flota sobre las gigantescas olas de
la agitación de la humanidad. Yo destacaría, en este sentido, el uso de
las ideas marxistas por grupos sociales que mantienen principalmente su
«revolucionarismo» y su ateísmo.
- Lo revolucionario es el núcleo que nadie
puede negarle al marxismo y que se refleja tanto en la teoría como en la
práctica en los actuales seguidores de Marx. Lo revolucionario (para el
que acabo de emplear el barbarismo de «revolucionario») es la clave con la
que Marx presentó al hombre como «el ser creador de la praxis», al mismo
tiempo que ha sido la palanca más potente «con la que se mueve el
mecanismo de los sucesos históricos.
- Según esto, la humanidad mediante la
revolución y su dialéctica debería llevar a la sociedad a su fin último,
es decir, a la sociedad «sin clases». Con «lo revolucionario» o la
revolución, Marx subrayó ante todo una idea principal: Que el hombre, en
el marco del marxismo, está obligado a participar activamente en
la liberación de si mismo y de toda la sociedad. Por otro lado, la base de
la visión revolucionaria de Marx, y de sus seguidores, se encuentra en el
llamado materialismo histórico, según el cual no existe ninguna fuerza
sobrenatural que pueda dominar la naturaleza y la historia «al estilo» del
Creador o de la Providencia. Del mismo modo, –según el marxismo–, no
existe ningún fin sobrenatural o super-histórico hacia el cual el hombre
esté encaminado. Por lo tanto, el materialismo histórico de Marx niega
tanto la protología, como la escatología cristiana, lo que quiere decir
que no se puede ser al mismo tiempo cristiano y marxista. Para Marx, la
revolución social es el único criterio de la verdad y, por consiguiente de
la ciencia, de la política y de la economía. Así se puede comprender la
afirmación de Lenin de que en la obra de Marx no existe «ni un solo gramo
de ética». Sin embargo, lo revolucionario sobrevive en y se convierte en
bandera de los movimientos sociales, políticos y hasta nacionalistas.
- En la actualidad el marxismo también lucha
para salvarse del hundimiento al que le ha llevado la crisis del
pensamiento. En este sentido no se puede considerar al marxismo tan solo
como una doctrina social, económica y política. Sino –en primer lugar–
como una visión del mundo, una visión básicamente antirreligiosa y atea.
Como visión severamente materialista, de la sociedad y de la historia, el
marxismo tiende a cortar en el hombre toda tendencia hacia lo trascendente,
arrastrándole hacia la llamada «realización histórica», es decir, tan solo
temporal. Precisamente por ello, en el auténtico marxismo, la religión es
el prototipo de todo «extrañamiento»; pero al mismo tiempo quiere
convertirse en una sustitución de la religión. Con respecto a lo
revolucionario, el marxismo se contradice cuando admite formalmente lo que
algunos malabaristas intelectuales intentan poner bajo el mismo
denominador común: lo cristiano y lo revolucionario (en el sentido
marxista). Así, este neomarxismo y sus simpatizantes que se dicen
cristianos, intentan suplantar a la virtud de la esperanza por una promesa
dialéctica que, en ningún caso, ha sido o puede ser realizada o cumplida.
Pero así pretenden sustituir la fe, la esperanza y el amor cristianos por
el tríptico ya superado de «lo sugerente», «lo revolucionario» y lo
«colectivo».
- Pensando en la secularización de una parte
de la sociedad, todo ello se nos presenta como un avance y no como una
crisis. Pero en realidad –como dije al principio– es mucho más que una
crisis, porque de esta forma el marxismo se queda sin su razón de ser. En
vez de ser una revelación de un mundo totalmente nuevo, como lo pretendía
el propio Marx, se convierte en algo nebuloso, sostenido generalmente por
el odio, por el miedo, o por el espejismo demagógico. En realidad, esto
ocurre siempre cuando una supuesta filosofía se convierte, por su
impotencia, en simple ideología. Y como se sabe, las ideologías son
propicias a mutaciones y modificaciones; en una palabra, al distanciamiento
y «extrañamiento» de sus primeras ideas. Y si no se comportan de esta
forma se quedan encerradas en un dogmatismo, superado por las
circunstancias y la experiencia.
LA MUERTE DE UN MITO
Gregorio R. de Yure
Autor de El marxismo:
exposición y crítica
Diagnostica el crepúsculo de
una ideología mesiánica
- El marxismo es un mito, entendido este
término en el sentido de Sorel, quien lo definió así: «Los hombres que
toman parte en los grandes movimientos sociales presentan su acción
próxima bajo la formación de imágenes de batalla, que aseguran el triunfo
de su causa. Yo propongo que se llamen mitos a estas construcciones, cuyo
conocimiento ofrece tanta importancia para la historia: la huelga general
de los sindicalistas y la revolución catastrófica de Marx son mitos». El
mito tiene una doble función: primero recoge y expresa la
vida emocional ya existente en la sociedad; en segundo lugar, tiende a provocar ese
mismo estado de ánimo en las masas que aún no participan de tales
sentimientos. «El mito, dijo Mussolini, es una fe, una pasión. No es
necesario que sea una realidad. Es una realidad en cuanto es un agijón y
una esperanza, en cuanto que es fe y entusiasmo»
UNA COSMOVISIÓN
- Este mito, que siempre encarna una gran
meta y desencadena un vendaval de pasiones, se reviste de los
ornatos de la ciencia ante las masas; es la sublime ciencia, que garantiza
la realización de los grandes ideales, que conquistan el alma de las
masas. Por eso reina entre ellas como verdad evidente e incuestionable.
Esta es la actitud de las masas marxistas: todos los males vienen del
régimen capitalista, pero la redención proletaria y humana será la obra
del socialismo. No en vano Marx puso a su cosmovisión el nombre de
«socialismo científico». Quien lo critica o se opone a él es, sin más,
retrógrado y perverso. Esta misteriosa ciencia tiene la pretensión de ser
la única explicación verdadera del cosmos y de la historia así como la solución
de los grandes problemas políticos y sociales que afectan a la humanidad.
El mito aparece como poder superior que garantiza el ideal que promete.
- Creo que hay que admitir como factor
positivo del sistema marxista su enfrentamiento con la situación creada
por el capitalismo liberal clásico, en el que todo el orden social,
incluida la situación de las masas, estaba a merced de las leyes del
mercado: oferta, demanda, competencia. El abstencionismo del Estado creó
una sociedad inhumana e insostenible. Marx se enfrentó al capitalismo y
abrió los caminos para orientar movimientos de rebeldía contra esa
situación, unificando las diversas corrientes socialistas existentes hacia
el objetivo común de combatir el sistema inhumano del capitalismo liberal.
Gracias a esta lucha, el estado ha ido cambiando de conducta y el moderno
Estado ha creado códigos enteros de leyes sociales para la protección y
defensa de del hombre, muy especialmente del proletariado y de los seres
heredados.
- Sin embargo, el marxismo es una de las
fuentes más importantes que ha impregnado el ambiente moderno de odio,
lucha de clases y que ha provocado verdaderas riadas de sangre. Por una
parte, influyó en la humanización de la economía, despertando la
conciencia humana en beneficio de las masas; pero, por otra parte,
deshumanizó a la sociedad. Es el mismo Marx quien dio esta norma: «La
última palabra de la ciencia social será siempre lucha o muerte, guerra
sangrienta o nada. Así esta puesta la cuestión de manera implacable».
¿Cuántos millones de hombres han sido víctimas de este sistema en los
países que oficialmente profesan el marxismo y aún fuera de ellos? Esto ha
hecho que muchos intelectuales marxistas hayan hecho su examen de
conciencia y estén buscando un sistema con otro rostro. Todo ello ha
conducido a una crisis intelectual en el seno mismo del sistema.
IDEAL MESIÁNICO
- Durante su vida, Marx cosechó bastantes
más fracasos que éxitos. En su época existieron varios intentos
revolucionarios proletarios, pero todos fracasaron. La irradiación del
marxismo comienza después de su muerte, especialmente en el siglo XX. El
éxito mayor lo ha tenido en Europa y en los países subdesarrollados. De la
primera guerra mundial salió el triunfo de la revolución leninista en
1.917. La victoria de la U.R.S.S. en la segunda guerra mundial ha
extendido el marxismo a los países satélites del Este y ha contribuido al
triunfo del régimen comunista en China y otros países asiáticos. En Europa
se encuentran también los partidos comunistas más fuertes, como son el italiano
y el francés. Y donde el marxismo está en situación de ideal mesiánico,
que atrae el anhelo de redención de las masas. Es en los países
subdesarrollados, en los que la poca riqueza está concentrada en minorías,
mientras el pueblo ordinario se encuentra en una situación insostenible de
marginación. Tal es el caso de América Latina.
- En el mundo anglosajón el marxismo ha
fracasado. Ni siquiera el Partido Laborista inglés se declara marxista. El
mismo Wilson, que fue jefe del Gobierno laborista inglés, declaraba en
Madrid que él no era marxista, porque la doctrina de Marx no le servía para
solucionar los problemas de Estado. El fracaso ha sido aún mayor en
Norteamérica, donde no existen partidos marxistas dignos de mención.
- Es decir, que la gran profecía de Marx no
se ha realizado o, si se prefiere, se ha realizado al revés, según marx,
el comunismo necesita del capitalismo. Por tanto, su epicentro estaría
situado en los países más industrializados y capitalistas. De hecho, Marx
pensaba en su tiempo que la revolución comenzaría en Gran Bretaña por ser
la vanguardia del capitalismo, y que este país desempeñaría el papel de
locomotora, que arrastraría alas demás naciones hacia la revolución
socialista. Marx y Engels vivieron pendientes de este acontecimiento y
esperaban verlo con sus propios ojos.
- Pero la marcha de la historia ha sido muy
diferente. Donde se ha producido la revolución ha sido precisamente en los
países atrasados, como Rusia en 1.917, China, Cuba y otros países
africanos. En las actuales naciones avanzadas no existe propensión hacia
formas comunistas.
DESVIACIONISMOS
- El movimiento marxista ha alcanzado la
máxima extensión en nuestro siglo, pero no ha conseguido conciliar la
extensión con la unidad y la armonía del sistema. En el orden intelectual
existen múltiples corrientes reformistas, que dan versiones diferentes y
hasta opuestas a las teorías de Marx y que buscan un nuevo rostro del
marxismo, más aceptable para el mundo actual. Son innumerables los
intelectuales marxistas que han sido expulsados de los partidos comunistas
por causa de su desviacionismo y reformismo, especialmente en los países
europeos, donde tal ideología estaba más arraigada. Ha desaparecido todo
centro de dirección de los movimientos comunistas con la desintegración de
las antiguas internacionales (Komintern y Kominform).
Han rebrotado rivalidades y peligrosos entre los diversos países
comunistas. Especial mención merece el antagonismo entre China y la
U.R.S.S. Puede darse un período de gélida convivencia entre ambas
potencias. Pero cuando china alcance el potencial militar que le permita
luchar por sus conquistas territoriales, aparecerá claro el riesgo de una
nueva catástrofe mundial, a menos que la mente humana cambie de brújula.
- El marxismo no marcha hacia la fraternidad
humana, como supuso Marx, sino hacia la escisión, la rivalidad y el
antagonismo. El ideal de la libertad, igualdad y fraternidad, como
ingredientes de una comunidad humana, que convierta a toda la humanidad en
una familia gozosa, que disfrute del mismo banquete de los bienes
terrestres, que la naturaleza encierra en su seno, cada día aparece más
irrealizable. Marx despreció los valores morales y jurídicos y exaltó los
factores físicos, como la lucha de clases, la marcha de la historia,
montada sobre el avance de las fuerzas productivas. No se puede recoger lo
que no se siembra. Y marx y su socialismo «científico» son un volcán de
odio y no una fuente de valores morales para lograr el nacimiento de la
comunidad humana.
LA MUERTE DEL MITO
- Los mitos tienen una gran garra de
convocatoria para las masas, mientras subsiste la antorcha de los ideales
prometidos. Pero cuando ese gran ideal se apaga a manos de los hechos y de
una realidad contraria, el mito se disipa en el corazón de las masas y
surge la amargura, el desconcierto y el escepticismo, a la espera de que
aparezca una nueva estrella. Que señale el camino de la redención de los
males que sufre la humanidad.
- Hoy nos encontramos en el crepúsculo del
ideal marxista, salvador de la humanidad y a la espera de que aparezca
otro sistema redentor. Muy especialmente en ese estado de ánimo se encuentran
aquellos pueblos que ya han experimentado el sistema marxista durante
décadas. Aquí el mito ha muerto y en su trono se sienta el poder militar
para aplastar las rebeliones de los pueblos que buscan su liberación de
tal sistema. Del odio y la lucha no ha nacido la fraternidad, como
pretendió Marx. Del odio ha nacido la opresión. Y este hecho ha provocado
el apagón de la antorcha del mito marxista en estos pueblos.
ASSEN IGNATOW
«La crisis alcanza
también a las formas más marginales del marxismo comunista»
- Hoy no existe un marxismo sino varios
marxismos que, en parte, se excluyen mutuamente. Sin embargo, a todos les
afecta una crisis de fundamentos, de conceptos y de métodos.
- El marxismo leninismo está en crisis por
su envejecimiento, dogmatismo, y estancamiento. Es una crisis que alcanza
inevitablemente a una doctrina concebida hace más de 150 años y que ha
permanecido inmóvil desde la muerte de Lenin, un teórico mediocre.
- Lenin, petrificado e impotente en su
crítica anticapitalista, experimenta un descalabro total y espectacular
cuando trata de la «nueva sociedad». La cruenta guerra que ha enfrentado a
dos estados marxistas –China y Vietnam- y un gobierno «obrero» –el de
Polonia- que torturaba y encarcelaba a los obreros mismos son algunas de
las pruebas más elocuentes.
- La crisis alcanza también a las formas más
marginales del marxismo comunista, como, por ejemplo, al trotskismo
contemporáneo. En cuanto al esfuerzo «eurocomunista» de desdogmatización
fue muy inconsecuente. Un paso hacia adelante respecto al comunismo
clásico, es un paso hacia atrás en el pensamiento político y social libre,
crítico y desideologizado; fue un fracaso.
RICARDO DE LA CIERVA
«El marxismo es ahora
ante todo un lenguaje»
- El marxismo nació esencialmente vinculado
a un concepto absoluto de la ciencia como sustituto de la fe. Pero desde
el siglo XIX hasta hoy, desde unos pocos años después de la cristalización
del marxismo como doctrina absoluta fundada en una ciencia absoluta, se ha
venido abajo ese concepto de la ciencia: La ciencia gracias a un proceso
simbolizado en los nombres de Plank, Einstein y Heisenberg, se ha
convertido de exacta en aproximada; de absoluta en relativa; de
absolutamente precisa a estadísticamente indeterminada.
- El marxismo fue también concebido como una
revolución universal, multicéntrica, a la vez espontánea e inexorable; y
centrada en el gran objetivo de la liberación del hombre. La realidad del
marxismo ha sido su triunfo sucesivo en dos grandes potencias nacionales,
esencialmente imperialistas, que han extendido su dominio a costa de la
abolición de los derechos humanos y de la esclavitud de naciones enteras y
de millones de individuos, incluidos sus propios nacionales, condicionados
y robotizados en total ausencia de libertad.
- Por todo ello el marxismo, cuya concepción
anacrónicamente absoluta e imperial lo convirtió en una religión
dogmática, hoy atraviesa una crisis propia de un dogmatismo impuesto, que
solo puede apoyarse en una doctrina desfasada.
- El refugio final de esta doctrina es el
lenguaje. El marxismo es ahora ante todo un lenguaje. Si se acepta este
lenguaje para el diálogo, el dialogante ingenuo acaba cayendo y moviéndose
en una trampa dialéctica permanente. Es lo que les ha sucedido a tantos cristianos
empeñados en aceptar ese diálogo en las condiciones fijadas por los
marxistas.
KURKT MARKO
«El marxismo no
atraviesa simplemente una grave crisis sino que ha llegado a su fin»
- En una primera consideración se debería
responder que el marxismo no atraviesa simplemente una grave crisis (con
la posibilidad del «renacimiento») sino que muestra universalmente su
hundimiento; es decir, ha llegado a su fin.
- Sin embargo, el éxito de Marx y del
marxismo leninismo, estalinismo, maoísmo, titoismo etc., nunca ha sido
efecto solamente de los contenidos teóricos de Marx: Son en gran parte
inexactos, especulativos, anticuados y falsos. Su impacto procede de la
evocación y legitimación agitadora-propagandística de necesidades,
apetencias, deseos y anhelos, no solo por parte de pobres y oprimidos,
sino sobre todo de los ávidos de poder, de los que sueñan en hacer carrera
y de los «idealistas». Su llamada se dirige a la codicia, a la envidia y a
las emociones, que tienen como contenido lo imposible y lo irrealizable.
- Ya que el número de los que sufren alguna
necesidad y de los que pueden ser seducidos aumenta y la disposición de
seguir promesas ilusorias también crece, no se les puede negar un cierto
futuro a esta «neognósis», tan cambiante como constante. Un futuro que será
igual de funesto al demostrado por cualquiera de los marxismos
conocidos.
FERNANDO OCARIZ
«Simple ideología que
encubre la carencia de fundamento teórico de un partido totalitario«
- Aunque hay muchas formas de crisis y
también variados tipos de marxismo, pienso que sí puede hablarse, en
general, de la crisis del marxismo. Como en todo fenómeno complejo, las
causas son múltiples; algunas son comunes a la crisis en que se debaten
amplios sectores de la cultura contemporánea, entre las que habría que señalar,
como más radical, la pérdida del sentido de la trascendencia: El ateísmo
en sus diversas modalidades
- Pero, para centrarnos en las causas
específicas de la crisis del marxismo, yo diría que la más honda es su
incoherencia originaria: Es una causa teórica que presenta también
diversos aspectos. Entre éstos el que ha manifestado mayor fuerza de
disgregación es la incompatibilidad teórica y práctica entre materialismo
y dialéctica, pues no es posible desarrollar hasta el fondo uno de esos
dos elementos sin que el otro quede destruido; y en esa destrucción –como
agudamente ha señalado Del Noce- el marxismo pierde su significado
revolucionario.
- Esta pérdida conduce inexorablemente a
que, en la práctica, el marxismo quede degradado a simple ideología –o,
más bien fraseología- que encubre la carencia de fundamento teórico de un
partido totalitario; o reducido a un relativismo absoluto, contrario al
espíritu revolucionario, como a toda tradición –entendida como transmisión
de verdades meta históricas-, coincidiendo así con el más depurado
materialismo burgués.
PIERRE KENDE
«Existen también en
Occidente abundantes cenáculos marxistas, cada uno de los cuales reclama un
Marx diferente»
- A más de 125 años de la muerte de
Marx, no se puede hablar del marxismo en singular. Existen en primer lugar
los marxistas leninistas (de los partidos comunistas en el poder), cuyo
lazo con Marx es discutible, pero que combaten todas en su nombre con la
misma intolerancia revolucionaria
- Existen también, en Occidente, abundantes
cenáculos marxistas, cada uno de los cuales reclama un Marx diferente y no
están de acuerdo entre ellos más que en la pretensión de ser los únicos
verdaderos continuadores del marxismo.
- ¿Se puede en estas condiciones hablar de
crisis? Si, si por crisis se entiende «cacofonía», algo que «suena» mal. Y
no, si se trata de colocarse en el terreno de la crítica de las teorías.
Científicamente se puede decir que una teoría está en crisis cuando su
adecuación a la realidad suscita dudas. ¿Pero quién se preocupa todavía de
la credibilidad de los marxistas en términos científicos?
- Las ideologías armadas con porras –e
incluso los ideólogos aprendices que no hacen más que soñar con porras y
fusiles- tienen generalmente pocos problemas con la adecuación a la
realidad. Su «realidad» es maleable. Y mientras ejerzan la censura sobre
el lenguaje pueden siempre «demostrar» que sus críticos están equivocados.
Así pues, los marxismos en el poder se acomodan mejor que nunca. Solo
están en crisis los que se imaginan que se puede todavía entablar, con
estos últimos, un diálogo en términos marxistas.
AUGUSTO DEL NOCE
«La fiesta
revolucionaria se ha consumido»
- Más que de crisis del marxismo
habría que hablar de verdadera y auténtica catástrofe. El núcleo principal
del marxismo era religioso, aunque se tratara de una religión
estrictamente materialista. Y en razón de este núcleo religioso pudo
extenderse al pueblo ruso.
- Por otra parte, este núcleo religioso
estaba vivo en los filósofos que se convirtieron al marxismo en los años
20 (Lukács, Bloch, Gramsci). En este sentido, Gramsci definirá al marxismo
como «la religión que debe anular al cristianismo». Hoy utilizando el
lenguaje de Bloch, se puede afirmar que a la «corriente caliente» le ha
sustituido la «corriente fría».
- Quedan vivas las instituciones que ha
originado el marxismo: La URSS, países satélites y los partidos
comunistas. Pero la mayor de ellas la Unión Soviética no mantiene en
absoluto sus promesas.
- La fiesta revolucionaria se ha consumido
¿Dónde se encuentran entonces los filósofos marxistas?
RAFAEL GÓMEZ PÉREZ
«Una vez más en la
historia, la complejidad del espíritu atrae más que el tedio de la materia»
- El marxismo, ante todo, es la concepción
del hombre y del mundo conocida como «materialismo histórico». Su
principio fundamental y clave es éste: Las condiciones del modo de
producción de la vida material determinan, en cada momento, la cultura, el
pensamiento, el arte, la ciencia etc. de una sociedad. Este principio
rígido se ha demostrado falso desde hace mucho tiempo (en la historia, no
sólo en la teoría)
- De un modo continuo, desde principios del
siglo XX, se suceden teorías, movimientos, tendencias de sensibilidad que
reivindican a la vez «espíritu» y «materia». Un «espíritu» muchas veces
contradictorio, pero que, desde luego, aborrece la rigidez, el dogmatismo,
la solución cerrada, cosas todas que están en el marxismo (aunque algunas
veces no estuvieran en los escritos de Marx).
- El marxismo -y su versión más extendida:
el comunismo- entran en crisis simultáneamente por la extensión, en la
cultura occidental, de una mezcla de «espiritualismo» (la reivindicación
de la imaginación, de la creatividad, del «misterio») y de «decadentismo».
Quizá esto es síntoma de que hemos entrado en otra fase cultural. No lo sé
pero hay bastantes indicios de que en esa posible fase cultural el
marxismo tiene muy poco que decir. Una vez más en la historia la
complejidad del espíritu atrae más que el tedio de la materia.
J M DA CRUZ PONTES
«El marxismo sobrevive
como una mística aglutinadora de un proyecto revolucionario de dominación
política universalista»
- v Hay que distinguir ante todo
entre marxismo como doctrina o sistema filosófico y marxismo como
movimiento revolucionario o teoría de la acción
- Dentro del primer aspecto habría que tener
en cuenta la evolución del marxismo, es decir, lo que procedió de Engels,
Lenin y Stalin y teóricos más recientes. A través de esta evolución
–resultante, en parte, de las antinomias y contradicciones que Marx dejó
abiertas-y de la relectura y reinterpretación de sus propios escritos-
quedan para su análisis las tesis principales del marxismo, unas de
naturaleza filosófica y otras de carácter económico.
- Como doctrina filosófica, están
suficientemente deshechas por la crítica las incongruencias que se derivan
de sus presupuestos y de sus conclusiones. Está, no en crisis, sino más
bien reducida a su limitado horizonte la concepción de que la economía es
el motor determinante de la historia y único factor de la evolución
social.
- Como movimiento revolucionario, el
marxismo está en crisis manifiesta ante la situación de la Unión Soviética
y de las llamadas democracias populares hasta el punto de que algunos
ortodoxos afirmen que allí existe un desvío o deformación del marxismo
auténtico, y de que no sean solamente los intelectuales y los artistas lo
que intentan exigir y alcanzar la libertad de ser hombres.
- El marxismo sobrevive como un mito al
servicio, solo aparentemente, de una utopía propuesta como ideal de
aproximación posible, y como una mística aglutinadora de un proyecto
revolucionario de dominación política universalista.
- Chesterton llamaba a los errores «verdades
enloquecidas»; o, tomados los errores como herejías, dice Jean Guitton que
son «esfuerzos de libertad pensante para igualarse a la Verdad total, bien
sea omitiendo un principio indispensable, bien sea conduciendo al extremo
un aspecto de la verdad que fue separado de todos los demás aspectos», de
modo que pueden ser descritas como «ideas separadas del eje central».
- De la misma forma que antiguamente las
herejías contribuyeron a la definición de la doctrina teológica, también
en nuestro tiempo Freud y Marx han facilitado, por contraste, el
conocimiento del hombre en un sentido imprevisto y distinto de aquel al
que inmediatamente se proponían, poniendo de manifiesto la contraposición
existente entre estas antropologías materialistas y las aspiraciones
trascendentes que todo hombre siente en su interior.
NICHOLAS RACHEOTES
«El marxismo se ha
diluido de la misma forma que muchos otros ismos»
- Creo que el marxismo está asediado por una
crisis multidimensional. Intelectualmente, ha sido deformado por el
característico escolasticismo de la auto justificadora ideología
soviética. Los principios marxistas se han devaluado también a causa de la
general explosión científico-social. Algunos apreciados principios, como
la teoría de la plusvalía, han sido superados por las modernas teorías
económicas. La filosofía marxista ha sufrido también a consecuencia de que
el marxismo no suministró indicaciones «post revolucionarias»
- Políticamente, ha sufrido su asociación
con regímenes totalitarios, como los gobiernos chino y soviético. Ha sido
también neutralizado por el hecho de que elementos pragmáticos sugeridos
en el Manifiesto Comunista se pueden encontrar en la
legislación de estados declaradamente capitalistas. Y ha habido además
aberraciones teóricas al aplicar las doctrinas marxistas a países en vías
de desarrollo, más bien que a países ya industrializados.
- En la órbita de la teoría social marxista
han aparecido algunas dificultades obvias. La noción de la lucha de clases
ha sido minada por la expansión de la burguesía en los estados
capitalistas, por el elitismo social de las naciones comunistas y su
extendida identificación de los intereses de clase con la prosperidad
económica, y por la difusión universal de diversas formas de
«mentalización sindicalista»
- Finalmente, la vitalidad del marxismo ha
decaído por su inaplicabilidad en las relaciones internacionales de las
grandes potencias. En este sentido, los intereses puramente nacionales
privan sobre los ideológicos y los estados marxistas se entregan a la
táctica y la obsesión por la seguridad nacional a costa del movimiento
internacional, mientras reina el rencor en el bloque comunista; actitudes
éstas, que Marx denunció a menudo en los políticos capitalistas.
- Al fin, en los últimos cien años, el
marxismo se ha diluido de la misma forma que muchos otros «ismos», que han
sido incapaces de pasar de la Teoría a la praxis. Y no ha escapado tampoco
del mal uso que han hecho sus seguidores de sus conceptos fundamentales.
CHRISTOPH VON THIENEN
«La práctica
maquiavélica contradice la ideología utópica, que sirve como mero disfraz para
una dialéctica de poder»
- Quiero ampliar y reducir a la vez la
hipótesis sobre la crisis del marxismo. Si se considera en serio la
ideología utópica y no como pretexto para una práctica maquiavélica, el
marxismo se encuentra en una fase de crisis ideológica desde que
Lenin asumió el poder, tanto en su teoría económica como en su visión milenaria.
- En lo que se refiere a su teoría
económica, es evidente que el marxismo solo supo triunfar en aquellos
pueblos que, según la doctrina, no estaban maduros para el socialismo.
Marx consideró que el éxito revolucionario se conseguiría solo en el capitalismo
desarrollado por una burguesía triunfante. Y precisamente de esta
situación se encontraban más alejados aquellos países y subcontinentes
donde de hecho sus teorías vencieron: Rusia, China y Cuba.
- Respecto a la visión del futuro, el
Estado, como instrumento de poder de una clase, debería desaparecer tras
la liquidación de la sociedad clasista. Para acelerar este proceso se
inmolaron más de sesenta millones de enemigos del pueblo. Pero en lugar de
esfumarse el Estado se estableció permanentemente en el poder una nueva
clase dominadora un Estado policial. Aquí también la práctica maquiavélica
contradice la ideología utópica, que sirve de mero disfraz para una
dialéctica del poder.
- Sin embargo, en los países que aún no
experimentaron el socialismo real, se sigue considerando esta misma
ideología utópica como el elemento más importante del ideal marxista.
Neomarxistas, eurocomunistas y «teólogos políticos» se introdujeron en las
universidades e iglesias de Occidente, a partir de los años sesenta y, aunque
no tuvieron mucho éxito con la clase obrera, han conseguido hacer creer
que el marxismo verdadero equivale al humanismo, humanismo que se ha
falsificado en los países del Este. De ahí -dicen- que se debería
establecer un nuevo principio.
- En este paradójico enfrentamiento entre
ideología utópica y práctica maquiavélica se percibe con claridad la
crisis espiritual del marxismo. En Occidente, sin embargo, ha sido Moscú
quien se ha aprovechado de esta crisis, usando cualquier movimiento
revolucionario para desestabilizar y derribar la situación política y
social establecida. Tanto los socialismos reales como los utópicos han
permanecido fieles a este punto del programa expuesto por Marx y Engels en
el manifiesto de 1.848.
- Hay que decir también que el marxismo,
desde el principio, creyó ciegamente en una determinada evolución del
sistema industrial. La crisis industrial actual no estaba prevista, y este
error de cálculo es común al marxismo y al liberalismo. Que va a suponer
esto para el marxismo aún no se puede prever, pero lo decisivo para
Occidente es superar los errores del liberalismo y pasar a un orden de
valores transeconómico.
JAMES COLBERT
«La síntesis original
de Marx reúne elementos heterogéneos que se prestan a interpretaciones
unilaterales»
- Como filosofía el marxismo vuelve a estar
en crisis profunda como ha estado en otras ocasiones, especialmente
durante la revisión socialdemócrata de Bernstein a principios de siglo. La
síntesis original de Marx reúne elementos heterogéneos que se prestan a
interpretaciones unilaterales. Así por ejemplo tenemos actualmente el
marxismo estructuralista y el marxismo humanista reñidos entre si, por no
hablar del marxismo leninismo soviético cuyas consecuencias prácticas lo
han desprestigiado incluso en la izquierda.
- Diferentes autores intentan salvar el
núcleo del marxismo excluyendo como doctrina auténtica la obra de Stalin y
Mao o incluso de Lenin, Engels y hasta minusvalorando el Marx adulto. De
ahí que la viabilidad futura del marxismo sea muy difícil.
- Sin embargo, el marxismo según su auto
descripción es también un instrumento de la lucha de clases. Marx lo
propone como la manera de articular las reivindicaciones del proletariado,
aunque esta reivindicación es más para el proletariado, que del proletariado.
(Los partidos comunistas serian la vanguardia del proletariado).
Actualmente el marxismo se instrumentaliza para legitimar a los gobiernos
del Este. Y en este sentido, el marxismo todavía tiene vigencia social.
PETER EHLEN
«La obra de Marx se
apoya en axiomas que no consideran e incluso niegan características esenciales
del hombre»
- Las influencias políticas y espirituales
que provienen de Carlos Marx, han adoptado en los últimos cien años una
imagen histórica tan variada que ya no es posible hablar hoy de un marxismo
en singular.
- En las formas políticamente activas, que
existen en el marxismo, por ejemplo en el marxismo leninismo, se ha
introducido también elementos de otra procedencia que deben considerarse
específicamente a la hora de enjuiciar y valorar estas formas de marxismo.
- La obra de Marx también ha ejercido su
influencia en cuanto que ha motivado a filósofos, políticos, sociólogos y
economistas a ponerla en controversia, transformando alguno de sus
elementos, por ejemplo los de su método, e incorporándolos en un contexto nuevo.
- Según estos presupuestos quisiera
modificar la pregunta de si el marxismo sufre hoy una dura crisis: ¿Puede
aportar la obra de Marx, como obra filosófica-económica-política elementos
de solución validos para nuestros problemas sociales?
- La obra de Marx en su unidad
filosófica-económica-política se apoya en axiomas que no consideran e
incluso niegan características esenciales del hombre: Marx no tiene en
cuenta al hombre como persona individual. Por tanto, no puede ser esta
obra en su unidad –como concepción del mundo- fundamento para un nuevo
ordenamiento de la sociedad. Si se intenta, sin embargo, transformar la
sociedad según los principios de Marx, entonces se cae en la violación de
la persona humana.
DALMACIO NEGRO PAVON
«A los intelectuales
les resulta aburrida y anticuada la monótona reiteración de sus clisé»
- La crisis del marxismo se debe a su debilidad
científica: Su teoría económica permanece dentro del círculo de la
economía clásica, cuya teoría objetiva del valor ya era puesta en duda en
su época.
- A su carácter puramente
especulativo por adolecer de una concepción mínimamente aceptable
de la naturaleza humana: su psicología casi inexistente ha hecho del
marxismo un producto intelectual esencialmente ambiguo, cuyo valor
práctico está ligado a su aceptación como una creencia ciega.
- A su carácter históricamente reaccionario:
Extrapolar a las condiciones del siglo XX-XXI lo que en el siglo XIX
circunscribía su valor científico al propio de un método de análisis
social en un momento histórico concreto, y en la hipótesis de que se
cumplieran en la práctica los supuestos de la teoría económica Ricardiana,
constituye una prueba de la falta de sentido histórico elemental. (En este
punto habría que separar cuidadosamente a Marx del marxismo).
- Y a su decadencia como creencia debida
entre otras causas a las siguientes:
- El cansancio producido por su conversión
en tópico: Las masas ya no se sienten vitalmente interesadas en la
cuestión y a los intelectuales les resulta aburrida y anticuada la
monótona reiteración de sus clisés.
- A lo anterior es preciso añadir que su
apropiación como teo-sociología dogmática moralizante por gran número de
eclesiásticos, contribuye poderosamente a su desprestigio y desgaste,
inspirando una desconfianza instintiva hacia este neo clericalismo.
- Todo ello teniendo como telón de fondo el
hecho de constituir la teología legitimadora de la política imperial
rusa.
- La generalización del sentimiento,
(corroborado por los hechos) de que antes de llegar al paraíso que
promete, es preciso que antes se empobrezcan y se sometan a una rígida
disciplina varias generaciones.
- Las masas deslumbradas e ilustradas por
el señuelo y el espejismo de la ideología de la American Way of
Life, no están ya dispuestas a sacrificios tan generosos, que
consideran inútiles. Los mismos intelectuales marxistas, abundantes
todavía en Occidente entre las generaciones menos jóvenes, ven hoy su
religión con las anteojeras de esa ideología hedonista, propendiendo a
quedarse solo con la liturgia; de modo que su fe, se diluye, en la
práctica, en una especie de puritanismo moral, al mismo tiempo
progresista y nihilista, que confía más en la inevitabilidad del curso
histórico que en las virtudes catárticas de sus enseñanzas y en la
teurgia de su doctrina.
LOUIS SHEN
«La misma Unión
Soviética es indudablemente el factor más importante que contribuye al fracaso
del marxismo»
- El marxismo incluía dentro de si, desde su
más temprana edad la semilla de su definitivo fracaso: Era utópico en su
concepción y premisas. Inclusive como filosofía económica fracasó al
abordar los problemas humanos básicos. El hombre fue tratado como un ser
«económico» descuidando su faceta humana, como un fin en si mismo. En su
esfuerzo por evitar el calificativo utópico, Marx no aludió a la naturaleza
de la sociedad que sustituiría a la que quería destruir. El economista
Abba Lerner afirmó que «los marxistas tienen que ser descritos como
personas que se concentran en destruir lo que tenemos, sin considerar lo
que vamos a obtener en su lugar». Parece una afirmación relativamente
dura, pero incide en el fracaso del marxismo: Cumplir lo que prometió a
millones de personas que lo vieron como su salvación económica y
política.
- La Revolución de Octubre de 1.917 en
Rusia no triunfó por la doctrina marxista, aunque Lenin y su pequeño pero
poderoso partido así lo alegaran. Triunfó a causa de ciertas condiciones
históricas: El régimen zarista autocrático y corrompido que esclavizó a la
sociedad rusa durante tres siglos, la derrota en el frente oriental en 1.916,
y las promesas, hechas por Lenin al pueblo, de libertad, distribución de
tierras y poder para los trabajadores y campesinos. El lugar de este, el
pueblo sufrió el Terror Rojo instituido por Lenin. Y, después Stalin,
ahogó completamente lo que quedaba del marxismo al eliminar a millones de
campesinos, intelectuales, lideres del Partido Comunista y dirigentes
militares.
- La misma Unión Soviética es indudablemente
el factor más importante que contribuye al fracaso del marxismo, tanto
allí como en sus satélites. La expansión imperialista soviética es otro
factor importante en la presente situación del marxismo. Y el marxismo
practicado en China es también una traición a la doctrina marxista
desarrollada por Marx y Engels.
- Bajo el estandarte del «marxismo» millones
de personas están totalmente controladas por un pequeño grupo cuya única
razón de ser es el poder personal. El marxismo no solo atraviesa una grave
crisis, sino que está, en mi opinión, en quiebra, ya que no ha logrado
ofrecer al pueblo la libertad, dignidad y los derechos humanos que le
corresponden.
- Sin embargo, el capitalismo también está
en una profunda crisis por las mismas razones: Tampoco ha tratado a
hombres y mujeres como seres humanos.
ILIOS YANNAKAKIS
«El marxismo no solo ha
entrado en una grave crisis sino en una fase de descomposición»
- Aclaremos en primer lugar el término
marxismo: Si se habla de la obra de Marx, plantear la «crisis del
marxismo» no tiene sentido, ya que esta obra pertenece al campo del
conocimiento del siglo XIX y en ese contexto debería ser estudiada.
- Por el contrario, si atribuimos al término
marxismo lo que implica de representación mesiánica o de pretensión de
explicación «global y científica» del mundo, entonces el marxismo no solo
ha entrado en una grave crisis sino en una fase de descomposición por
razones profundas que tratare de resumir:
- Si se sigue la curva de difusión del
marxismo, es decir su vulgarización, se constata que coincide
perfectamente con la curva de la extensión del movimiento comunista
internacional, y, por consiguiente, el marxismo está orgánicamente unido
a los avatares y vicisitudes a los partidos de tipo leninista y sus
variantes
- La existencia, el desarrollo y el
funcionamiento del partido de tipo leninista a lo largo de este medio
siglo ha transformado el «corpus» marxista en una ideología simplista,
mecanicista, que sirve de lenguaje común, de señal, y reconocimiento a
los miembros del Partido que por lo mismo tienen la impresión de poseer
una «explicación global del mundo», un «saber cientfico», una «brújula»,
que excluye cualquier otro conocimiento, cualquier otra aporía.
- En la fase ascendente del movimiento
Comunista internacional, cuyo centro es Moscú, la «vulgata» marxista
formaba parte integran mito del socialismo en «construcción» y
justificaba históricamente la «victoria del socialismo» como fase
inevitable de la marcha del mundo.
- La desmitificación del paraíso
socialista, sucesivamente en la URSS, en China, en Cuba, en el Este,
etc., la toma de conciencia de la existencia del sistema totalitario en
los países donde se instala el partido de tipo leninista, la crisis
general del movimiento comunista internacional han sido y son factores de
la descomposición del marxismo.
- El hecho de que, en el curso de la
historia del marxismo, todo intento de ampliar, completar,
adaptar, revisar el «corpus» marxiano ha sido
considerado por los «guardianes del templo» como un sacrilegio, ha
osificado y momificado este «corpus». Añadamos que si alguien se
entretiene el balance teórico de los exégetas de Marx, se comprobará la
pobreza de estas obras.
- La elevación del nivel general de los
conocimientos gracias a la democratización de la enseñanza y por
consiguiente el extraordinario desarrollo de las ciencias humanas, en
particular de las ciencias históricas, ha marginal izado el marxismo y ha
mostrado sus límites, sus insuficiencias, incluso su dogmatismo
intrínseco.
- Así asistimos al desplazamiento
geográfico de la difusión del marxismo. En las zonas de alto nivel de vida,
por tanto de alto nivel de instrucción, el marxismo languidece como
ideología simplista (la vulgata marxista), y como «explicación científica
del mundo», es decir, como instrumento metodológico.
- Por el contrario, se propaga en las zonas
donde la enseñanza comienza a democratizarse captando un gran número de
universitarios que encuentra en la «vulgata» marxista la vía de acceso
rápido para el dominio del conocimiento pues esta «vulgata» les
suministra una explicación científica del mundo, «coherente» por su
maniqueísmo y su determinismo; en definitiva, un pseudo-saber.
Es el caso en particular de América Latina, o de África.
- El marxismo, en definitiva, se descompone
porque se ha convertido en el lenguaje de un Poder, un sustituto de
realidad, de la realidad compleja de nuestras sociedades, una
representación mesiánica y totalizante del mundo. Su suerte ha estado
unida a la historia del sistema totalitario, el socialismo real y
al funcionamiento de los partidos de tipo leninista.
NICOLAI TOLSTOY
«Lenin y Mussolini
estaban en lo cierto al pensar que la única aplicación práctica de la política
marxista era la creación de un movimiento de vanguardia que condujera al estado
totalitario de partido único»
- El marxismo, como ideología mundial,
sufrió dos reveses mortales: La crítica de Kruschev al estalinismo en
1.956 y la publicación por Soljenitsin del sistema de trabajos forzados
del Gulag en 1.973.Ninguno de los dos aportó información
esencial que no hubiera sido accesible desde otras fuentes durante
décadas, pero por distintas razones la autoridad de las fuentes era tan
fuerte que incluso los más comprometidos marxistas no pudieron soslayar
estos hechos.
- Ahora solo hay una pálida sombra del
movimiento marxista a lo largo del mundo que conoció el apogeo del Komitern.
Como una filosofía práctica de políticos, el marxismo ha sufrido no solo
los resultados del «logro» soviético, sino también un amplio
convencimiento de las falacias del pensamiento político de Marx en las que
se basa dicho «logro».
- Como Freud observó hace tiempo en La
Civilización y sus Descontentos, un breve examen de cualquier
guardería revela hasta que punto los conceptos de propiedad, competencia y
desigualdad están arraigados en la «psique» humana. La idea del
determinismo histórico ha sido expuesta como un absurdo por Karl Popper,
Isaiah Berlin y otros; A. James Gregor, por otra parte, mostró
efectivamente que Lenin y Mussolini estaban en lo cierto al pensar que la
única aplicación práctica de la política marxista era la creación de un
movimiento de vanguardia que condujera al estado totalitario de partido
único.
- La desilusión es muy probable que continúe
y ciertamente el prestigio que le queda al marxismo descansa mucho menos
en la atracción que conserva como filosofía (de hecho una «teodicea») que
en el amenazante poder físico de la Unión Soviética, con cuyo destino está
unido.
- En la actual situación incierta del globo,
parece lamentablemente probable que diversos movimientos utópicos y
milenarios continuarán atrayendo a las masas, pero entre estos, el
marxismo es una fuerza prácticamente agotada.
Y. YAKHOT
«Muy pocas de sus leyes
sobre el desarrollo social han sido demostradas»
- En filosofía, una crisis encuentra su
expresión en la contradicción entre la grandiosidad de sus intenciones y
los resultados obtenidos. Los marxistas vieron en la herencia filosófica
de Marx una ciencia de las leyes universales del existir y el pensar. Sin
embargo, se hizo patente que eran incapaces de encontrar un método
racional para su conocimiento. Por tanto no es sorprendente que ni Marx ni
sus herederos ideológicos pudiesen formular una simple «ley dialéctica»,
al mismo tiempo que muy pocas de sus leyes sobre el desarrollo social
hayan sido demostradas, ni matemática ni estadísticamente, ni siquiera de
una forma puramente lógica. Y es importante resaltar que la filosofía
marxista ha fallado en sus intentos de convertirse en metodología
científica.
- La fuerza del marxismo radica en que su
filosofía se ha convertido en una Welstansgchauun, (visión
del mundo) un medio de educación materialista. El materialismo, sin
embargo, nació mucho antes del marxismo y supo siempre adaptarse al nivel
de desarrollo científico, cambiando frecuentemente sus formas.
JHON GUEGUEN
«Con el paso de los
años, esta crisis solo puede agravarse»
- Desde su más temprano comienzo, el
marxismo ha sufrido una grave crisis de identidad, porque su naturaleza le
impide adaptarse al mundo real. ; por eso, vaga continuamente en busca de
nuevos alojamientos provisionales desde los que pueda otra vez intentar
sus utópicas premisas, a las situaciones políticas, económicas y sociales
reales con las que se encuentra. Esto es evidente en la multiplicidad de
los «marxismos» que continúan apareciendo en Occidente. Todos luchando por
alcanzar un cierto tipo de legitimidad.
- Con el paso de los años, esta crisis solo
puede agravarse, ya que la inutilidad del esfuerzo de Marx para
reestructurar una realidad radicalmente defectuosa encuentra cada vez más
seria resistencia. Y esto, consiguientemente, lleva a muchas personas a
descubrir la verdad de que el marxismo es una mentira.
FRANCISCO L. DE SEPULVEDA
«La verdadera crisis en
estos momentos es la del marxismo-leninismo según el modelo soviético»
- Efectivamente, el marxismo está en crisis.
Si no contara con el permanente respaldo de gran una potencia mundial en
lucha por la hegemonía que utiliza ese nombre como bandera para su
expansión, probablemente el marxismo no seria más que una teoría, de gran
trascendencia histórica, pero no una alternativa de sistema de vida ahora
- Quien dio al marxismo esta, al parecer,
permanente actualidad fue Lenin. Por ello, la verdadera crisis en estos
momentos es la del marxismo-leninismo según el modelo soviético.
- La crisis del marxismo, al menos en
Occidente, empezó cuando el capitalismo histórico supo evolucionar. La
vigencia del marxismo solo cabe imaginarla, ahora, en aquellos países del
Tercer Mundo donde existen estructuras similares a aquellas en las que
nació la teoría hace más de cien años.
RICHARD PIPES
«Su dialéctica ni
siquiera aparece en los manuales soviéticos de lógica formal»
- Como teoría pseudocientífica hace ya mucho
tiempo que el marxismo fue desacreditado. Los pronósticos de Marx no se
cumplieron y, de hecho, ningún economista utiliza sus teorías y conceptos.
Más aún, su dialéctica ni siquiera aparece en los manuales soviéticos de
lógica formal.
- Evidentemente el marxismo es una
pseudo-religión y en este aspecto no se ha desacreditado en absoluto:
Basta mirar en cualquier librería universitaria de mi país (donde el
socialismo y el comunismo no tienen mucha fuerza) para comprobar la
influencia que tienen los escritos de Marx y sus epígonos. No hay
evidencia teórica y práctica que pueda quebrar la influencia de esta
religión sobre la mente humana porque da a la gente una explicación
sencilla de fenómenos complicados y la certeza aparente de que el futuro
será mejor.
- Los únicos países donde el marxismo está
totalmente desacreditado como teoría pseudocientífica y como
pseudo-religión son los del bloque Comunista, encabezado por la Unión
Soviética, Polonia y Checoslovaquia. Allí resulta difícil encontrar a
alguien que se tome en serio al marxismo.
- ¿Significa esto que debemos experimentar
en nuestra propia carne una doctrina que el análisis teórico y la
experiencia de otros han demostrado como falsa?
THOMAS SHIKPA
«Las esperanzas y los
ideales de Marx han sido defraudados»
- En las sociedades comunistas, aquellas que
declaran mantenerse fieles a las enseñanzas de Marx, las esperanzas y los
ideales de Marx han sido defraudados. En estas sociedades hay escasa
evidencia de que el yugo de la opresión sobre la clase obrera haya sido
levantado; sólo ha cambiado el agente de la opresión. El Partido
Comunista ejerce una tiranía de facto, monopolizando
el poder político y económico y restringiendo gravemente el ejercicio de
los derechos humanos. La pretensión de que este arreglo es meramente
transitorio es cada vez menos creíble.
- Marx vaticinó la caída del capitalismo.
Sin embargo, el capitalismo sigue con vida y próspera. Ha traído un nivel
de vida, en general mucho más alto que cualquier sociedad comunista.
Además, ha posibilitado el acceso a la educación, la movilidad social y la
libertad personal en una forma solo soñada por la mayor parte del mundo no
capitalista.
- Las ideas centrales de Marx son cada vez
más dudosas. Así ocurre con la importancia que atribuyó a los factores
económicos para modelar el pueblo y la vida institucional, con su
tendencia a eliminar los incentivos que estimulen la productividad y con
la innata paradoja de intentar afianzar el autogobierno cooperativo a
través de una dictadura supuestamente pasajera. Así mismo, por la
investigación de los sociólogos, pocos creen ya que es posible conseguir
la desaparición de la alienación en sus diversas formas, el
desvanecimiento del Estado o la supresión de las relaciones de
superioridad y subordinación en el mundo político y laboral.
VOJTECH MASTNY
«Sus simples verdades
no resisten mucho tiempo una indagación verdaderamente rigurosa»
- Como filosofía, que ofrece una
explicación mono causal del mundo, el marxismo ha estado en crisis desde
sus comienzos ya que sus simples verdades no resisten mucho tiempo una
indagación verdaderamente rigurosa sobre la naturaleza de la sociedad
humana.
- Como praxis política, el
marxismo tuvo más éxito y ayudó a transformar profundamente realidades
políticas, sociales y económicas en muchas partes del mundo, pero casi
siempre para peor.
- Habiendo sido utilizado por la última
potencia imperial del mundo, la Unión Soviética, el marxismo ha sufrido al
máximo la decadencia moral de ese poder. Y retiene todavía su
atractivo como mística: último estadio en la muerte de un
fenómeno intelectual.
KLAUS HORNUNG
«El marxismo-leninismo
está hoy totalmente desacreditado precisamente en aquellos países que tienen un
gobierno marxista»
- El marxismo que se está ejerciendo como
práctica político-social en los países del «socialismo real», probando la
veracidad de las teorías de Marx como él habría querido, no ha sabido
superar esta prueba. El marxismo-leninismo está hoy totalmente
desacreditado precisamente en aquellos países que tienen un gobierno
marxista. En estos casos no es más que una idea legitimadora de la Nomenklatura gobernante
que no perdió la función de fuerza propulsora político social. Esta es la
causa de su estancamiento en todos los campos: política, cultura,
economía, ciencia, tecnología etc.
- En cambio sigue teniendo resonancia como «religión» alternativa
y como utopía terrena entre la juventud intelectual y pseudo intelectual de
ciertos países occidentales.
- Aunque el fracaso del gobierno marxista es
evidente en Alemania Oriental, muchos alemanes de la República Federal
prefieren cerrar los ojos ante esta realidad.
- Los numeroso informes de los disidentes de
Alemania Oriental de la URSS, de Polonia etc. No se reciben con
agrado porque molestan a nuestra «tranquilidad de vida»: no ver
nada, no oír nada, no decir nada. Si bien parte de la izquierda alemana
rechaza la realidad del marxismo leninismo practicado en el «socialismo
real», siguen buscando confirmaciones de su utopía socialista en regiones
alejadas: ayer en Cuba, Vietnam o Albania; hoy en Nicaragua. Bastantes
intelectuales se dejan adormecer por la utopía socialista pues cree que
«la apisonadora que amenaza con arrollarles es en verdad una amenaza
encubierta». (Soljenitsin)
- A estos habría que aclararles
repetidamente que la «verdadera democracia» del proyecto teórico de Marx
solo se lleva a cabo en la realidad político social como una dictadura de
partido único.
FRIEDRICH RAPP
«El monstruoso
experimento humano de crear un mundo mejor en los diversos países
comunistas ha fracasado»
- Carlos Marx era un pensador y no un
político, un teórico de la revolución más que revolucionario práctico. El
impulso humanista, el análisis del desarrollo técnico e industrial y el
materialismo histórico, en contraposición a la filosofía idealista de Hegel,
convierten a Marx en el principal teórico del siglo XIX.
- Sin embargo, la desventura de la teoría de
Marx se beneficia de su éxito práctico. Un éxito, por otra parte,
que no se debe a la veracidad de esa teoría, sino más bien a factores
políticos y sicológicos: la personalidad de Lenin dominado por el deseo de
cumplir una misión; la ocupación del Este europeo por el ejército rojo; y
la fascinación de las ideas comunistas que prometen progresos y ascensos
en nombre de un mesianismo secularizado.
- Lo cierto es que el monstruoso experimento
humano de crear un mundo mejor en los diversos países comunistas ha
fracasado: la soñada abundancia material, el fin de la alienación y el
reino de la libertad no se han producido.
ADAM ULAM
«Marx no hubiera ni soñado
que el capitalismo establecería el sufragio universal, el salario mínimo o la
seguridad social»
- La crisis del marxismo se debe
principalmente al hecho de que es una ideología del siglo XIX que, se ha
transformado en una religión secular, tiene muy poco que ver con el mundo
de finales del siglo XX. El marxismo tiene muy poco que decir sobre los
problemas más urgentes de la edad moderna y gran parte de su base
«científica» carece ya de validez tras los gigantescos cambios económicos
y sociales del mundo de hoy.
- Términos como «socialismo» y «capitalismo»
han perdido, desde 1914 cada vez más sentido, y el socialismo de hoy día
es solo una forma peculiar de colectivismo de bienestar, mientras que el
capitalismo como lo entendía Marx ha desaparecido por completo hasta en
estados tan «capitalistas» como Gran Bretaña, Japón o Alemania Federal.
Marx no hubiera ni soñado que el capitalismo establecería el sufragio
universal, el salario mínimo o la seguridad social.
- En resumen: necesitamos un nuevo
vocabulario político.
NIKOLAUS LOBKOWICZ
«Con la revolución de
1917 el marxismo se convirtió en la ideología de un grupo reducido, hecho que
Marx nunca había previsto»
- A todo el que tenga los ojos abiertos le
resulta evidente que el marxismo a los cien años de la muerte de Marx
atraviesa una grave crisis. En el imperio soviético el marxismo se ha
convertido en un ritual vacío que solo sirve para satisfacer las ansias de
poder de un pequeño grupo que se autoselecciona. Pero ni los gobernantes
ni los gobernados toman ya a Marx en serio. En Occidente la admiración por
el marxismo que se inició desde los años 60 y alcanzó su apogeo a
principios de los años 70, ha ido extinguiéndose poco a poco.
- Las causas de esta evolución son
complejas. El éxito del marxismo se inicia con la Revolución de octubre
de1917, pese a leyendas históricas que sobreestiman desmesuradamente el
marxismo anterior a esta fecha. Solo con la conquista de un país, que tras
la Segunda Guerra Mundial se extendió hasta convertirse en un imperio, se
transformó el marxismo en una ideología de relevancia histórica. Hoy
sabemos que la Revolución de octubre contradecía todos los principios de
Marx: En Rusia no existía prácticamente ninguna burguesía, ni mucho menos
un proletariado grande y consciente de su status social.
La evolución de 1917 no fue más que un golpe de estado en un país que,
tras la renuncia del Zar y después de una guerra devastadora, se caía a
pedazos. Debido a este golpe de estado el marxismo obtuvo una importancia
universal, pero que llevaba en si mismo el germen de su hundimiento: se
convirtió en la ideología de un grupo reducido, hecho que Marx nunca había
previsto.
- En Occidente, el renacimiento del marxismo
se inició con la publicación en los años 30 de los escritos juveniles de
Marx. Sin embargo, este florecimiento solo empezó a surtir efecto
después de la segunda guerra mundial cuando el « joven Marx» fue
tratado bajo el prisma del existencialismo, factor que desarrolló
lentamente un neo marxismo, que estaba más cerca de las intenciones
originarias de Marx que de la ideología soviética.
- Sin embargo, el mundo era ahora totalmente
diferente al que Marx conoció: el «proletariado» estaba ampliamente
integrado y los únicos revolucionarios eran los intelectuales que solo
podían hacer la revolución –como muy bien sabía Marx– si
obtenían para sus fines el apoyo de un amplio grupo social. Pero, en una
época económicamente floreciente, a pesar de las dificultades, no era
posible llevar a cabo una revolución. Por eso el marxismo se convirtió en
una actitud mental cada vez más fragmentada que pronto volvió a decaer.
- Hay que preguntarse entonces que es lo que
realmente ha quedado de la herencia de Marx. La respuesta debe ser: a
excepción de la influencia marxista que han absorbido las ciencias
sociales, quedó muy poco. Se le conjura a Marx una y otra vez, pero a su
nombre y no a su doctrina, que se ha mostrado –a pesar de sus elementos
sugestivos– errónea. Sus pronósticos no se han cumplido; sus doctrinas
económicas estaban extremadamente sujetas a su época; el ímpetu de su
doctrina de salvación ha ido apagándose a pesar de los constantes
esfuerzos de renovación, ya que tenía demasiado poco que ver con la
realidad.
- ¿Fue alguna vez el marxismo el poderoso
movimiento del que se ha vuelto a hablar una y otra vez?
Retrospectivamente se tienen dudas. Antes de la Revolución de 1917, el
marxismo era la ideología de una parte de la social democracia, que en el
fondo conocía menos a Marx que Engels. Con la Revolución de octubre la
ideología de Lenin tuvo éxito basada –como estaba– más en Engels y en las
ideas de revolucionarios sociales rusos que en Marx. El neo marxismo
occidental se vio obligado a reinterpretar a Marx radicalmente y a pesar
de eso tampoco triunfó. Hay que plantearse, por tanto, si Marx fue en
algún momento más que una figura de su tiempo, como Nietzsche, Alexis de
Tocqueville o Jhon Stuart Mill: un clásico cuya figura desaparece con su
época, aunque haya proporcionado estímulos que se hayan introducido en el
pensamiento de épocas posteriores.
RAMÓN GARCÍA DE HARO
«La juventud busca y se
mueve hoy por otras palabras más llenas de interés»
- Me parece que la crisis más radical que
sufre ahora el marxismo es haberse quedado con poco que ofrecer. No
olvidemos que Marx hizo de la organización del mundo material, en
cuanto puramente material, el fin incondicionado de toda la actividad
humana. Si el bienestar material se toma como fin de la existencia no cabe
otro horizonte para el hombre que someterse a la eficacia organizativa de
la técnica, de la economía, de la sociología, bajo el dictamen de un
Estado omnisciente. La colmación del sueño marxista es una sociedad donde
los hombres –olvidados de su alma inmortal– no aspiran más que al
«benessere», confundiendo la felicidad con el placer y la satisfacción más
amplia posible de las necesidades materiales
- Pero este sueño, en realidad, lo satisface
también –incluso mejor– la moderna sociedad burguesa occidental. Es la
tragedia del marxismo. En la misma medida que comienza a acercarse el
cumplimiento de sus promesas viene a descubrir que estas son, más o menos,
las que ya daba la envejecida y decadente sociedad occidental: los jóvenes
marxistas –no digo la juventud de los países marxistas–, sueñan con los blue
jeans, con el confort, con la droga, con el sexo desenfrenado. La
gente se ha dado cuenta de esto. El marxismo carece de carga de interés,
de capacidad de despertar energías.
- La juventud busca y se mueve hoy por otras
palabras más llenas de vida: se arremolina en torno a un Papa, venido de
tierras lejanas, que les habla de Dios y les exige entrega y sacrificio,
pureza y deseo de servir a los demás. Y plantea una justicia social que
nace del espíritu, de la primacía de la ética sobre la técnica, de la
persona sobre los bienes.
JIRI PELIKAN
«Proletarios de todo el
mundo: perdonadme»
- El marxismo atraviesa hoy una grave crisis
porque los seguidores de Kart Marx han deformado sus ideas y métodos
creando un sistema y extraños a su espíritu. Aunque haya sido
válido el análisis que Marx hizo de la sociedad capitalista, este análisis
quedó limitado a la segunda mitad del siglo XIX y no refleja, por tanto,
la realidad del capitalismo moderno. El marxismo, por otra parte, ha
demostrado ser incapaz de aplicar el método de Marx y su análisis a la sociedad
de tipo soviético, conocida con el nombre de «socialismo real».
- Para comprender qué piensa el pueblo
soviético añado una divertida historieta que circula por Moscú. Kart Marx
–cuentan– se presenta en los estudios de la televisión soviética
solicitando la posibilidad de dirigirse al pueblo soviético. El redactor
jefe consulta con el Politburó, pues es éste quien decide la programación.
El politburó opina que no se le puede negar la palabra a Marx, pero que
solo podrá pronunciar una frase. Marx acepta y ante las cámaras de la
televisión dice: «Proletarios de todo el mundo, perdonadme».
GEORGE KLINE
«Los males del
totalitarismo comunista yacen en el pensamiento del propio Marx»
- La crisis central del marxismo
contemporáneo nace de una conciencia profunda de que las obras de Marx no
proporcionan un punto de partida humanista que resista al estalinismo o al
neo estalinismo, como lo pretendieron hacer revisionistas polacos, checoeslovacos
y yugoslavos, a partir de 1950.
- Las raíces del totalitarismo comunista
yacen en el pensamiento del propio Marx, no solo en las distorsiones de
Lenin, Trostky o Stalin. Ya el jovencísimo Marx formuló unas condiciones
teóricas para la sociedad comunista que son incompatibles con el
sostenimiento de las libertades y derechos humanos más básicos.
Además, el «humanismo» del joven Marx no es un humanismo de principios
arraigado en el presente, sino un «humanismo de ideales» orientado
hacia el futuro
- Para Marx sólo los individuos de la
perfecta sociedad futura tendrán valor intrínseco; los individuos
existentes en las imperfectas sociedades de nuestro tiempo solo tienen
para él un valor instrumental. Marx está dispuesto a tratarlos como medios
para la construcción del comunismo y, si se resisten a esta
instrumentalización, no duda en eliminarlos al obstaculizar el «progreso»
histórico.
- Aplaza para el futuro todo valor positivo
y devalúa e instrumentaliza de este modo el presente, cuyo «totalitarismo
transitorio» irá decreciendo a medida que la sociedad alcance su
perfección. Pero ni Marx ni sus seguidores han especificado el final de
este «período de transición», que en la Unión soviética dura ya 65 años.
LESZEK KOLAKOWSKI
«El marxismo, que
pretendía explicar toda la historia humana, ha muerto sin esperanza de
resurrección»
- La ideología soviética, por su naturaleza
opresiva e imperialista, ha sobrepasado todo lo que conocemos por la
experiencia de la historia moderna; ponerla al mismo lado que la
social-democracia en sus conflictos con el liberalismo o el
conservadurismo europeo tradicional, es admitir su derrota ideológica
total. Pero creo que estas inhibiciones irán debilitándose.
- Por otra parte, para explicar la actitud
de Occidente hay que tomar en cuenta la miopía natural de las grandes
empresas que no ven más que intereses a corto plazo. Pero en esta actitud
Occidental la poltronería es quizás el factor dominante. El miedo es
siempre más fuerte en las sociedades ricas que en las sociedades pobres.
No quiero decir que Europa está perdida, sino que necesita algo que
movilice el espíritu de resistencia de sus habitantes.
- A menudo se han buscado las fuentes del
marxismo en la religión cristiana, ya que las estructuras mentales del
movimiento marxista –cuando existía– eran fácilmente asimilables a las
estructuras mentales religiosas. Pero el comunismo fue una religión de
mala fe, una caricatura de religión. Era una ideología que quería ser al
mismo tiempo, científica, infalible, profética y que guardaba el espíritu
del dogmatismo y el fanatismo. Esta ideología quería guardar todos los
valores y todas las fuerzas de una religión negando a la vez su contenido.
En cierta manera, era una fantasía milenarista sin Dios. Sin embargo hoy
es ya una vieja historia, pues el marxismo ha dejado de ser una fuerza
ideológica, al menos en los países industrializados.
- El marxismo ha creado un lenguaje fácil y
se ha mostrado particularmente capaz de dar los medios de expresión a casi
todas las reivindicaciones nacionales y sociales que, a veces no tiene
nada en común con las finalidades que el marxismo bajo su forma primitiva
pretende encarnar. Pensad en como los movimientos nacionalistas asimilan
algunos eslóganes marxistas para justificarse, movimientos que Marx en
vida hubiera despreciado. Pero este lenguaje es cada vez menos utilizado
salvo en el Tercer Mundo, donde la fraseología tomada del marxismo tiene
una gran importancia. Surgen entonces mezclas extravagantes o monstruos
teóricos, como los «marxismos islámicos».
- En definitiva, las intuiciones importantes
de Marx han sido asimiladas por las ciencias sociales. Para lo demás, este
sistema que pretendía explicar toda la historia humana, predecir el futuro
y profetizar sobre todas las cosas, ha muerto, sin esperanzas de resurrección.
Hoy no puede enseñarnos nada sobre la situación del planeta.
ALEXANDER SOLJENITSIN
«El marxismo es hostil
a la existencia física y a la esencia espiritual de cualquier nación»
- El aparato partido-Estado de la Unión
Soviética, formado por unos tres millones de personas, es una casta que
dispone de todo y que se beneficia de tiendas especiales con mejores
productos y precios, de remuneraciones complementarias, de mejores casas y
servicios médicos. Tiene un gran poder sobre el pueblo sin tener que
enfrentarse a responsabilidades judiciales. Paga todo esto con un
servilismo inquebrantable. Se es miembro de esta casta mientras se es fiel
al sistema. La casta está dominada por una oligarquía de funcionarios del
partido, unos 100.000 y sus necesidades no conocen límite. (La clase
dirigente de la antigua Rusia nunca vivió con tanta comodidad). Son
prisioneros de un sistema ideológico que les arrastra y tienen en sus
manos, sin control, las finanzas, el poderío militar y la política
internacional. Es vano que Occidente espere un cambio en la cúspide del
gobierno que conduzca aun deshielo.
- Las autoridades persiguen con especial
insistencia lo que consideran sus principales enemigos: la religión y la
conciencia nacional. Se prohíbe la enseñanza religiosa a los niños, y
todas las confesiones están estranguladas. En los países bálticos se mata a
traición a curas católicos, se separa a los hijos de padres baptistas o
pentecostalistas, que van a parar a ala cárcel. Los cristianos ortodoxos
son castigados. Las penas más largas se imponen a los que expresan
aspiraciones nacionales de los pueblos sometidos al yugo soviético y la
ayuda a los familiares de presos distribuida por el fondo de ayuda social
rusa, que se mantiene gracias a las colectas que se hacen en el interior
del país, es severamente reprimida.
- El comunismo, por su carácter antihumano
no tiene precedente en la historia. Hasta el siglo XX, ningún país conoció
semejante exacción, pero ahora existe en más de veinte Estados. En varias
ocasiones habría tenido que hundirse, pero se ha mantenido a costa de sus
potentes enemigos. Es una trampa de la que no se ha librado ninguna
nación. Es un poder que supera cualquier entendimiento y que sólo busca no
el éxito de su país, la salud y la prosperidad de su pueblo, sino
sacrificios para conseguir objetivos externos. Y su meta final no es una
aspiración razonable, sino un fanático deseo de devorar territorios y
pueblos.
- Ningún país comunista se prepara para un
largo y sano desarrollo económico, pero si está dispuesto a atacar, a
invadir, a extenderse militarmente. La agresión exterior constituye la ley
obligatoria de todos los países comunistas. La china comunista, aunque
débil militarmente, ha intentado provocar una revolución en Indonesia y
luego en otras partes, formando asesinos, «Kmer» rojos.
Corea del norte se ha lanzado al ataque de Corea del Sur y tan solo las
ramas estadounidenses han impedido que acabara con su víctima. Vietnam
invadió a Camboya; Cuba se inmiscuye en las naciones iberoamericanas;
Etiopía ataca a Somalia; Yemen del Sur a Yemen del Norte; Angola a
Namibia. El imperialismo comunista (a diferencia del colonialista) no
sirve en modo alguno a los intereses y prosperidad de la nación que empuja
la invasión; bien al contrario, tal nación se convierte en su primera
víctima
- En los países comunistas la propiedad no
obedece ni a la razón ni a la experiencia sino a la «ideología». El
marxismo es hostil a la existencia física y a la existencia espiritual de
cualquier nación. La esperanza de hallar un compromiso con el comunismo
para mejorar las relaciones con él por medio de concesiones o del comercio
es vana. El comunismo, negación de la vida, es una enfermedad mortal para
todos los países; es la muerte de la humanidad. No se puede corregir o
mejorar el comunismo. Sólo se puede acabar con él gracias a los esfuerzos
conjuntos de los numerosos pueblos que ha sometido.
STROBE TALBOT
«En ningún caso la
historia siguió el plan de batalla de Marx»
- Los fundadores del comunismo y sus
actuales defensores han sostenido siempre que las condiciones económicas
determinan las relaciones sociales y las instituciones políticas; en
consecuencia, las consideraciones económicas deberían disfrutar de
especial prelación en la formulación de la política social. Sin embargo,
la práctica ha hecho tabla rasa de la teoría. Sus ejecutores han todo lo
posible para divorciar el arte de lo posible de la oscura ciencia de la
economía. Han hecho de la política del poder un bien supremo e
independiente de toda preocupación referida al bienestar de la sociedad.
- El comunismo es, en ese sentido, un tipo
de fenómeno bien distinto del capitalismo y del socialismo democrático.
Capitalismo y socialismo son fundamentalmente sistemas económicos que
triunfan o fracasan según sepan o no canalizar las energías de los
productores y hacer frente a las necesidades de los consumidores. La inflación,
la recesión, el paro o la pobreza son problemas económicos con efectos
políticos colaterales.
- En contraste, el comunismo no está
vinculado a una superestructura política: se ha convertido él mismo en esa
superestructura. Tal transformación explica porqué la política comunista,
a pesar de sus debacles económicas, ha llegado a dominar a más de 1.500
millones de personas de Europa, Asia, África, Medio Oriente y el Caribe:
más de un tercio de la población mundial establecida en más de la cuarta
parte del globo.
- Después de la Segunda Guerra Mundial, la
hoz y el martillo se ha apostado en naciones tan diversas como Etiopía,
Yemen del Sur, Angola, las Seychelles y Nicaragua; lo que llevó a Richard
Nixon a proclamar que la tercera guerra mundial había comenzado ya y que
el otro bando ya estaba ganando.
- A pesar de los cismas, las herejías y las
guerras fraticidas, el comunismo mundial sigue siendo un fenómeno
soviético en un aspecto importante: todos los regimenes comunistas
–incluso los que desafían a Moscú, desde la gigantesca China a la pequeña
Albania– se aferran al poder utilizando variaciones de los métodos de
represión y de los preceptos totalitarios que han llegado a su apoteosis
en la URSS.
- El filósofo francés Raymond Aron ha
observado que en la historia de la humanidad todos los imperios, alianzas
o federaciones que contaban con una robusta situación económica y se
lanzaron a un vigoroso comercio exterior disfrutaron automáticamente de
influencia política y de poder militar sobre sus rivales. Aron encuentra
ominoso que en el cuarto final del siglo XX la correlación entre fuerza
económica y poder militar parezca haberse debilitado e incluso, haberse
vuelto del revés. El producto nacional del mundo Occidental es superior al
del mundo comunista y, sin embargo, los líderes occidentales, incluido
Reagan, parecen a menudo a la defensiva frente al poder soviético.
- La paradoja ha sido comentada también,
aunque en tono confidencial y discreto, por los propios soviéticos. Un
general soviético comentó hace poco a un colega norteamericano: «Si
alguien viniera desde Venus a la tierra, tendría que preguntarse porqué un
grupo de países con sólo una fracción de la riqueza de Occidente consigue
tan a menudo sus propósitos. Eso tiene que probar la superioridad del
sistema soviético, además de la fuerza de voluntad que nuestro
sistema entraña»
- La idea del comunismo es a la vez antigua
y simple. Es en muchos sentidos igualmente sensata y admirable. La
propiedad privada genera desigualdades, las cuales comportan injusticias,
las cuales crean tensiones, las cuales conducen al conflicto. Por tanto la
propiedad debería pertenecer a la comunidad en su conjunto.
- Marx y Engels trataron de aplicar el ideal
igualitario a fines seculares y a comunidades mucho mayores: países
enteros y, en último caso, todo el mundo. Marx y Engels, alemanes
exiliados que vivían en Inglaterra, se escandalizaron ante los abusos de
la revolución Industrial, que estableció nuevas cimas de riqueza y nuevos
abismos de pobreza. Los fabricantes y los inversores reclamaban la riqueza
como un derecho propio porque ellos habían construido las fábricas y ellos
pagaban los salarios de los obreros. Marx y Engels argumentaron que
a los trabajadores se les estaba quitando precisamente aquello que les
daba un valor en la sociedad –los frutos de su trabajo–
- Por ello, los proletarios debían alzarse
contra sus explotadores y establecer una sociedad nueva donde no existiera
la propiedad privada significativa. Todo sería propiedad de la comunidad
como un todo; los bienes y servicios serían producidos «por cada uno según
su capacidad» y distribuidos «a cada uno según sus necesidades»
- Pero la versión de Marx del igualitarismo
tenía una falacia. Pensó que podía imponerse a todos los hombres por su
propio bien, y que éstos lo disfrutarían y prosperarían con él. En su
reacción contra las iniquidades de su época y en su búsqueda de una
sociedad justa, interpretó mal el individualismo, la libre empresa y la
propiedad privada como las raíces del mal y creyó que haría un favor a la
humanidad si racionalizaba su destrucción. Dicho sencillamente: Marx no
supo leer la naturaleza humana.
- En este sentido, el desafío de la Unión
Soviética a Occidente y el reto comunista al capitalismo y al socialismo
democrático son una y la misma cosa. Lenin, Stalin y sus sucesores han
decidido cambiar el mundo en nombre de Marx pero por el interés nacional
de la Unión Soviética. Su objetivo no ha sido hacer prosélitos en nombre
de una ideología, sino para reforzar el prestigio y la influencia –la
seguridad, podría decirse– de su propio país. A este propósito, su
ideología ha servido de gran ayuda, pues el marxismo ofrece trampas
internacionalistas en las que camuflar la orientación profundamente
nacionalista, a menudo chovinista y xenófoba de los rusos, que durante
años han dispuesto del liderazgo de un vasto imperio que engloba numerosas
nacionalidades, culturas y lenguas.
- Desde la muerte de Marx en 1883, sus
discípulos se han extendido por todo el mundo. Pero prácticamente en
ningún caso siguió la historia el plan de batalla de Marx. Al igual que en
Rusia, los acontecimientos que han llevado a tomas comunistas del poder
han sido tan exteriores como interiores; han supuesto guerras entre
naciones más que verdaderas revoluciones, ocupaciones por ejércitos invasores
más que manifestaciones de huelguistas en las calles. O han implicado
asistencia militar y política decisiva de los soviéticos (o sus delegados)
a rebeldes izquierdistas, lo que por definición transforma un conflicto
interno en un conflicto internacional.
- El golpe maestro original de Lenin no fue
tanto establecer un modelo de Estado, como aportar la receta para tomar el
poder. Para citar un dicho que a él degustaba mucho recordar, el éxito de
Lenin estribó en la forma de cascar los huevos y no en la forma de hacer
la tortilla. Durante la Primera Guerra Mundial se aprovechó del desorden
internacional, llenó un vacío de poder y lo mantuvo por la fuerza de las
armas. Es lo mismo que el comunismo soviético ha estado haciendo en el
exterior desde entonces.
- Leopold Labetz, editor de la publicación
londinense sobre asuntos comunistas Survey indica: «Desde
el Politburó para abajo, todos saben que no han logrado un nivel de vida
comparable al de Europa occidental ni alcanzado a Estados Unidos en
producción industrial, pero al mismo tiempo están seguros de que han
alcanzado al occidental en producción de armamentos y en defensa». v Para
los pueblos del Este europeo, por supuesto, esto no es un consuelo.
Considerando el conjunto de la situación, ellos preferirían tener la
prosperidad y la mantequilla. Si se interrogan a sí mismo con la pregunta
que Ronald Reagan formuló a los norteamericanos durante la campaña
electoral –«¿Están ustedes mejor?»–, los ciudadanos del Este europeo miran
hacia Occidente para comparar, o bien hacia el pasado, que muchos pueden
todavía evocar, cuando sus países eran libres. El poderío militar
soviético frustra más que satisface sus instintos patrióticos. Después de
todo ese poderío se encuentra ubicado en guarniciones en las afueras
de sus ciudades y está listo para suprimir cualquier descontento apenas se
manifieste.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Si deseas comunicarte conmigo, por favor, envía un mensaje a huaradiaz@gmail.com Gracias