En la época de lluvias, cuide las pezuñas de su ganado:
Con la llegada de las primeras lluvias el campo de los trópicos sufre una total transformación. Al disponer de mayor cantidad y calidad de pastos, el ganado mejora notablemente su condición corporal. Las vacas producen más leche; en general, el ganado aumenta de peso, los becerros y mautes (novillos), disparan su crecimiento.
En esa época, los micro-organismos causantes de graves enfermedades en el rebaño ganadero, que durante la época seca, permanecían adormecidos por falta de condiciones adecuadas para su reproducción, o propagación, al llegar las primeras lluvias despiertan de su letargo. En esta época se inicia una etapa peligrosa para la salud de los animales, y hasta del mismo hombre.
Es en este momento, cuando el ganadero debe estar más vigilante y preocupado para responder ante cualquier problema de salud de sus animales. Uno de los puntos débiles del ganado, en la época de lluvias, son las pezuñas. Basta una pequeña herida en dichas partes, para que por allí se introduzcan bacterias, hongos y hasta virus, que pueden causar graves daños a la salud del animal.
Al enfermar una o varias reses, tendremos que gastar dinero en la atención veterinaria y la compra de medicinas, sin dejar de lado la baja en la producción de leche, en el caso de una vaca productiva, o de la pérdida de peso en animales de engorde, todo lo cual genera pérdidas económicas que conspiran contra las ganancias del negocio ganadero.
Una herida en una pezuña puede infectarse y generar dolor, aparte de que la acción de los microbios debilita la salud del animal y puede hasta ocasionarles la muerte. El ambiente húmedo es propicio para que proliferen enfermedades contagiosas en todo el rebaño como la Estomatitis Vesicular o Casquera, de origen viral, la cual causa enormes pérdidas en los rebaños donde se presenta.
En caso de presentarse esta enfermedad es importante buscar asistencia veterinaria pues podría, en algunos casos, confundirse con la Fiebre Aftosa.
Entre las medidas importantes que debemos tomar en la época de lluvias para evitar la aparición de enfermedades, figuran: En primer lugar tener a todos nuestros animales vacunados contra las enfermedades de la zona, especialmente la Fiebre Aftosa, la cual es una enfermedad viral gravísima, que nos puede hacer perder por muerte un sesenta por ciento o más del rebaño.
Otra medida importante es la de contar con un tanque lavapatas o lavapezuñas.
El tanque lavapatas debe ser lo suficientemente largo como para permitir que el líquido allí contenido, penetre en los cascos del ganado, es decir: Que el animal pueda caminar varios metros humedeciéndose las pezuñas.
Igualmente, la profundidad del tanque, debe permitir que todo el casco o pezuña se humedezca con la sustancia allí contenida.
En el tanque lavapatas, generalmente se coloca Sulfato de Cobre al 20 por ciento, es decir: Se preparan 10 kilogramos de Sulfato de Cobre en 50 litros de agua, o 20 kilos para 100 litros de agua. Siempre en la proporción de una parte de Sulfato de Cobre por cada 20 litros de agua, de acuerdo con el tamaño del tanque.
Debemos hacer pasar el ganado por la manga donde se encuentra el tanque lavapatas, cada vez que llegue a las instalaciones de la finca.
Hay que estar alerta observando al ganado cuando lo trasladamos de los potreros a las instalaciones, y cuando los regresamos a ellos, a fin de detectar cualquier indicio de cojera o marcha inestable, igualmente, debemos aleccionar al personal obrero para que esté pendiente de tales cosas.
En caso de observar varios animales enfermos, debemos en lo posible, proceder a aislarlos del resto del rebaño y consultar al Médico Veterinario, para que se ataque el problema con rapidez.
Por último, en la época seca debemos tomar medidas para que nuestros corrales no se “encharquen” o inunden, en la época de lluvias. Una medida sana es la de abrir en cada corral una zanja, o canal de drenaje, que lo atraviese por la parte más larga. Luego se abren otras zanjas más pequeñas en forma de espina de pescado, (estas zanjas o pequeños canales deben estar conectados al canal principal que está lo largo, y que sale fuera del corral). Todas las zanjas se rellenan con granzón o piedras y en la parte superior se puede colocar una capa de arena no muy fina.
De esa manera, al llover ,el exceso de agua se filtra hacia las zanjas que están ocultas debajo del suelo del corral y luego son eliminadas hacia el exterior de la instalación.
Al pasar el tiempo, si se detecta que el drenaje no es rápido, se hace el mantenimiento, que consiste en quitar la capa de excrementos acumulada sobre el suelo del corral. Dicho excremento puede utilizarse para aplicarlo en algún potrero cercano, como fertilizante orgánico. Al efectuar esta operación de mantenimiento al corral, logramos que se logre mayor circulación del agua hacia los drenajes instalados.
Si se cuenta con el financiamiento necesario, se puede utilizar tubos plásticos, en vez de canales rellenos de piedra o granzón (arena muy gruesa). A los tubos se le efectúan agujeros con un taladro u otro instrumento adecuado. Esto permitirá que el exceso de agua penetre hasta los tubos y luego sea conducida al exterior.
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